El futuro de BigData, AI y la digitalización.

Leía hace unos días diferentes artículos sobre la consecución de una serie de experimentos previos en la fabricación por medio de técnicas de proliferación de células madre, tejidos artificiales, síntesis de nucleótidos y proteínas, en carne consumible por el ser humano. La primera hamburguesa de carne fabricada y no proveniente de un animal. Y yo, seguramente como otros, creyendo que los bits y los Qubits son la gran revolución no me estaba dando cuenta de que realmente lo revolucionario son este otro tipo de cosas.

He defendido durante muchos años que los que trabajamos en IT somos una mera herramienta para generar valor a una organización. Nosotros damos servicio a la compañía y en la medida en la que seamos capaces de acercarnos, comprender y ayudar al negocio más relevantes seremos. Es algo paradójico que para aportar verdadero valor desde IT tengamos que alejarnos de nuestro core y de aquello en lo que nos especializamos, pero es algo de lo que estoy convencido. Y aun así, no veía tan claramente que a nivel global, a nivel humano, el paradigma es exactamente el mismo. Así que realmente el futuro de la inteligencia artificial, la capacidad de procesar y procesar datos, convertirlos en información de valor y actuar inteligentemente con ella es, por tanto, convertirse en una herramienta para el único negocio verdaderamente global: el negocio del ser humano en sí mismo, la especie como producto y el individuo como consumidor.

Las mentes más brillantes del mundo debaten sobre si la AI puede ser una amenaza para el ser humano en un futuro a medio plazo y hay opiniones igualmente brillantes en todos los vértices del espectro. No hace mucho leía un artículo en el que una de las mentes más asombrosas de la historia, Hawking, reflexionaba sobre la posibilidad de que las máquinas fuesen capaces de auto-desarrollarse cognitivamente, mejorarse y tomar conciencia de sí mismas, lo que sería una gravísima amenaza para el ser humano (BBC News). Realmente eso será algo que sucederá si antes no desaparecemos por otros motivos. Filosóficamente hablando, aplicando los principios de la probabilidad imposible inferimos que la inevitabilidad de lo posible es una cuestión de la racionalidad del tiempo a aplicar. Y si todo lo posible sucede y todo lo que sucede tiene una razón suficiente de ser así (principio de la razón suficiente) realmente los temores de Hawking serán una realidad y tendrán una explicación razonable de por qué lo han sido. No seré yo quien le lleve la contraria, pero lo que sí sé es que ni él ni yo sabemos el tiempo necesario para que suceda, o si para entonces habremos perecido como especie por nuestra propia incompetencia. (Seguramente lo más probable sea esto último)

Así pues, lo normal sería pensar que la verdadera transformación digital realmente será la digitalización del ser humano; y por tanto la inteligencia artificial y el poder computacional necesario para darle recursos casi ilimitados serán la herramienta de esa transformación digital.

Mientras tanto, los caminos de la AI serán mucho más mundanos. Y Hawking ya avisaba que su principal preocupación sobre la AI a día de hoy y la digitalización global es la seguridad, no el tener que enfrentarnos a Arnold Schwarzenegger. Una persona muy inspiradora es Darren Abramson, de la universidad de Dalhousie, un apasionado de la computación cognitiva. Y él, como otros muchos, defienden que hoy por hoy el cambio necesario para hablar de verdadera inteligencia y no de mera potencia de optimización de recursos computacionales está muy lejos. La conciencia creativa, de momento, es propiedad en exclusiva del reino animal (No es solo nuestra, no, aunque seamos los que la hemos desarrollado más), no la compartimos de momento con las máquinas.

Si el ser humano es capaz de no destruirse lo que imagino que sucederá es la digitalización del “negocio humano”, aquel en la que el cliente al que hay que resolverles sus necesidades es la humanidad como un todo. Tal y como decía al principio, al leer sobre la posibilidad de “cultivar” carne comestible, reflexionaba sobre las posibilidades que nos brinda la AI y la potencia de almacenamiento y procesamiento subyacente. Imaginaba por ejemplo que las tendencias actuales se convertirán en realidades como estas:

  1. Las máquinas nos alimentarán, producirán todo lo necesario para nuestras necesidades básicas de sustento, cobijo y confort diario. La pirámide de Maslow se reduciría a la socialización, el reconocimiento y la autorealización del ser humano.
  2. Las máquinas nos permitirán conservar éste y otros mundos a los que podamos transportarnos, optimizar los recursos naturales de una manera sustentable.
  3. Las máquinas cuidarán de nuestra salud, generarán y dispensarán los medicamentos necesarios en nuestra propia dieta, medicamentos personalizados mediante ingeniería genética y células madre para cada afección en cada ser humano.
  4. Las máquinas serán las que se enfrenten a las catástrofes naturales, que serán las inevitables o las menos minimizables, mediante robots inteligentes.
  5. Las máquinas nos transportarán, harán de nuestros espacios (¿seguiremos viviendo en ciudades?) entornos seguros, confortables, respetuosos con nuestro entorno (sea cual sea) de una manera inteligente. Solucionarán el problema del transporte de personas y mercancías de la manera más eficiente posible.
  6. Las máquinas investigarán por nosotros, escudriñarán el universo por nosotros buscando otros mundos que puedan albergarnos como especie, o buscando modelos que nos permitan comprender y utilizar la mecánica cuántica y el entrelazamiento de partículas para transmitir información más allá de lo imaginable. Estudiarán sobre la existencia de otras dimensiones y sus posibles aplicaciones a nuestros beneficios.
  7. Las máquinas nos permitirán desarrollarnos y mejorarnos, nos ayudarán a pervivir mucho más allá en el tiempo de lo que la esperanza de vida del ser humano por sí mismo nos permite. Nos facilitará la reconstrucción de partes de nuestros propios tejidos, componentes biónicos que nos mejorarán, exoesqueletos que nos ayudarán a caminar cuando estemos biológicamente impedidos para hacerlo por vejez, enfermedad…
  8. Las máquinas serán expertas en biotecnología y se desarrollará ese área de una manera exponencial.

Realmente si las máquinas producen energía, sustitutos de las materias primas naturales fabricados de manera sustentable, alimento, cuidan del medio ambiente, nos protegen de los desastres y nos mantienen saludables… ¿Qué harán nuestros descendientes dentro de unas decenas o cientos de generaciones? Seguramente aquello a lo que las máquinas parece que no nos podrán igualar. Ellas pueden ser eficientes en hacer, perfeccionar y optimizar pero no pueden ser creativas, disruptivas, no pueden mutar y evolucionar como especie. Nos podremos dedicar por fin a cultivar la conciencia humana, las artes y la parte más pura de la ciencia.

Así pues, lo normal sería pensar que la verdadera transformación digital realmente será la digitalización del ser humano; y por tanto la inteligencia artificial y el poder computacional necesario para darle recursos casi ilimitados serán la herramienta de esa transformación digital.

Todo eso si no lo estropeamos antes. Pensar en que no necesitaríamos el dinero para distribuir el poder no parece una buena noticia para los poderosos. Ni democratizar el acceso universal a los recursos, ni la igualdad generalizada, ni la homogeneización del poder… Siempre querremos ser más que los demás, o que los demás sean menos que nosotros, querremos poder, control… Es complicado pensar en el momento de ruptura con el modelo humano que lleva vigente toda nuestra existencia.

Gracias por tu interés en el artículo y no te olvides de compartirlo.

 

2 pensamientos en “El futuro de BigData, AI y la digitalización.

  1. Independientemente del ámbito filosófico y práctico de la IA (del que me encantaría hablar largo y tendido) con algo estoy plenamente de acuerdo: Cuando mas nos alejemos del Core mas valor proporcionan las IT.

    Lo mas preocupante es un corolario: Cuanto mas cerca estén del Core, mas percepción de gasto (no inversión) percibe la dirección.

    Con un agravante: La creencia que toda inversión en IT es gasto para toda la organización.

    Creo que el análisis de los datos y su explotación (ver tu post sobre BBVA) es una forma de ver que la inversión puede generar flujos positivos.

    Un saludo y muchas gracias

    • Hola Diego,

      Es probable que aquellas empresas que defienden un modelo en el que no consideran la inversión en IT como parte fundamental de su estrategia desaparezcan en un plazo relativamente corto. O eres capaz de encontrar una ventaja competitiva con un producto que no tienen sustitutivo natural, o estás fuera del mercado si no inviertes en IT, y más si piensas en prestación de servicios.

      Por otro lado, me parece muy acertado el comentario que haces sobre el caso de BBVA y la generación directa de ROI mediante activos digitales. Es el camino que se está abriendo y que se consolida año a año. Queda mucho por hacer, desde luego.

      Muchas gracias por tu interés y por participar.

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