Un plan estratégico para la innovación es un lago helado que se rompe en mil pedazos de distinto tamaño nada más pisarlo. Llegar a la orilla es una tarea ardua, arriesgada y donde los elementos externos, los recursos propios y el azar juegan un papel vital.

Si el objetivo es llegar al otro lado de la orilla, justo al punto que nos habíamos fijado inicialmente, ya te digo yo que vayamos abandonando toda esperanza.

Para elaborar un plan debemos conocer los recursos de los que disponemos para saber dónde podemos llegar. Y, mucho más importante, es saber si nuestro destino será un lugar plácido y lleno de luz o será la antesala del Apocalipsis; cualquier meta no siempre es una buena meta.

Una vez conocida la situación actual, los recursos disponibles y el lugar al que queremos llegar debemos visualizar el camino por el que vamos a transitar. Como todo camino, incluso las amplias autopistas, estará poblado de obstáculos que deberemos salvar sin reducir demasiado la velocidad ni desviarnos de la ruta establecida.

La mejor forma de organizar estos elementos es diseñar una estrategia que ha de ser clara, concisa y flexible en la gestión de los hitos y los recursos.

No es recomendable invertir la última bocanada de aire en dar la última brazada. Hemos de reservar las fuerzas necesarias para levantarnos y seguir avanzando una vez alcanzada la orilla.

Mientras dure el camino hemos de ser capaces de aprovisionarnos de recursos y consumir aquellos que sean estrictamente necesarios para conseguir los objetivos marcados. Por ello, una estrategia correctamente diseñada debe prever cuantos recursos se van a consumir y estimar cuantos vamos a recuperar en cada hito.

Imaginemos uno de los  proyectos que podría forman parte de un plan estratégico innovador.

Partimos de 10 unidades de recursos y la dirección nos marca que debemos ser capaces de generar 5 en el Hito Final.

Inicio Hito 1 Hito 2 Hito 3 Hito Final
Recursos

10

5

0 0

3

Consumidos

0

6 7 4

2

Aportados 0 1 2 4 5

 

Uno de los objetivos marcados para este proyecto – y debería serlo para todos – es la capacidad de ajustar los recursos mediante la aplicación de procesos y metodologías que nos permitan reaccionar con rapidez ante los imprevistos que surgirán; porque demos por seguro que surgirán. Y, puestos a dar cosas por seguras, demos también por seguro que nunca serán bienvenidos.

 

En la tabla que se adjunta se puede ver que mediante la creación modesta, pero sostenida, de recursos llegamos al Hito Final con el suficiente aire para poder abarcar un nuevo ciclo con tres ventajas añadidas:

  • Se demuestra que el proyecto es capaz de generar recursos por sí mismo lo cual siempre es bienvenido en el área de finanzas a la hora de determinar su viabilidad.
  • Los recursos utilizados han ido disminuyendo y los generados creciendo. Demos gracias a la optimización obtenida por metodologías como LEAN y SCRUM que serán introducidas convenientemente en próximos artículos.
  • Habremos obtenido un doble aprendizaje:
    • Sobre los métodos aplicados en este proyecto y que se podrán hacer extensibles al resto de la organización para optimizar procesos y recursos.
    • Sobre los clientes a los que aplica dicho proyecto sean estos internos o externos. Un conocimiento que podrá ser aplicado en otras áreas de la organización.

No nos hagamos trampas y seamos realistas: La tabla y sus hitos son, por definición, un mero artificio mental. La realidad tiene la tendencia  natural de destrozar nuestro artificio y empujarlo violentamente hacia la debacle más absoluta o hacia la gloria. Y, para gestionar tanto lo uno como lo otro, debemos estar preparados.

Innovar en una gran organización no es un paseo, es una guerra para que la se han de establecer  los objetivos y el tiempo necesario para obtener la victoria, hacer acopio de recursos, crear un plan estratégico, distribuir de forma óptima los recursos y, en la medida de lo posible, determinar las batallas en las que se quiere combatir.

¿Declaramos la guerra? Dejemos la literatura y pasemos a las armas.

Próxima batalla: Preparar la estrategia