¿Deben los robots pagar impuestos?

El tema de uno de los últimos debates que podemos encontrar tanto en los medios digitales como en los más tradicionales (si bien en estos últimos el debate tiene menor presencia) es si deben los robots pagar impuestos o si por el contrario deben considerarse un activo tecnológico y por tanto no tributar directamente. El debate sobre cómo afrontar la irrupción a gran escala de la robótica y la inteligencia artificial (y la sinergia exponencial que supone dotar de inteligencia a los robots) viene de lejos, pero con las declaraciones de Bill Gates en Quartz y el estudio por parte del Parlamento Europeo (el Informe sobre Personas Electrónicas), con el objetivo de que las máquinas inteligentes paguen impuestos y coticen a la Seguridad Social ha vuelto a ser tendencia.

Un poco de contexto

Existe un innato miedo al cambio, forma parte de nuestra naturaleza. Y no olvidemos que los dos principales mecanismos de aprendizaje de los que disponemos son la imitación y la experiencia. Aprendemos de lo que nos muestran los que tenemos a nuestro alrededor y de nuestras vivencias pasadas, con mecanismos de refuerzos positivos o negativos, etc. Podemos leer la extensa literatura sobre aprendizaje vicario, modelado, etc. y sus procesos atencionales, retentivos, reproductivos….

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El futuro de BigData, AI y la digitalización.

Leía hace unos días diferentes artículos sobre la consecución de una serie de experimentos previos en la fabricación por medio de técnicas de proliferación de células madre, tejidos artificiales, síntesis de nucleótidos y proteínas, en carne consumible por el ser humano. La primera hamburguesa de carne fabricada y no proveniente de un animal. Y yo, seguramente como otros, creyendo que los bits y los Qubits son la gran revolución no me estaba dando cuenta de que realmente lo revolucionario son este otro tipo de cosas.

He defendido durante muchos años que los que trabajamos en IT somos una mera herramienta para generar valor a una organización. Nosotros damos servicio a la compañía y en la medida en la que seamos capaces de acercarnos, comprender y ayudar al negocio más relevantes seremos. Es algo paradójico que para aportar verdadero valor desde IT tengamos que alejarnos de nuestro core y de aquello en lo que nos especializamos, pero es algo de lo que estoy convencido. Y aun así, no veía tan claramente que a nivel global, a nivel humano, el paradigma es exactamente el mismo. Así que realmente el futuro de la inteligencia artificial, la capacidad de procesar y procesar datos, convertirlos en información de valor y actuar inteligentemente con ella es, por tanto, convertirse en una herramienta para el único negocio verdaderamente global: el negocio del ser humano en sí mismo, la especie como producto y el individuo como consumidor.

Las mentes más brillantes del mundo debaten sobre si la AI puede ser una amenaza para el ser humano en un futuro a medio plazo y hay opiniones igualmente brillantes en todos los vértices del espectro. No hace mucho leía un artículo en el que una de las mentes más asombrosas de la historia, Hawking, reflexionaba sobre la posibilidad de que las máquinas fuesen capaces de auto-desarrollarse cognitivamente, mejorarse y tomar conciencia de sí mismas, lo que sería una gravísima amenaza para el ser humano (BBC News). Realmente eso será algo que sucederá si antes no desaparecemos por otros motivos. Filosóficamente hablando, aplicando los principios de la probabilidad imposible inferimos que la inevitabilidad de lo posible es una cuestión de la racionalidad del tiempo a aplicar. Y si todo lo posible sucede y todo lo que sucede tiene una razón suficiente de ser así (principio de la razón suficiente) realmente los temores de Hawking serán una realidad y tendrán una explicación razonable de por qué lo han sido. No seré yo quien le lleve la contraria, pero lo que sí sé es que ni él ni yo sabemos el tiempo necesario para que suceda, o si para entonces habremos perecido como especie por nuestra propia incompetencia. (Seguramente lo más probable sea esto último)

Así pues, lo normal sería pensar que la verdadera transformación digital realmente será la digitalización del ser humano; y por tanto la inteligencia artificial y el poder computacional necesario para darle recursos casi ilimitados serán la herramienta de esa transformación digital.

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